“Pecados Favoritos”, Propósito de enmienda y el regalo de la Reconciliación

Propósito de enmienda. Me he quedado pensando en este punto todo el fin de semana.

Tuve la gracia de confesarme y recibir el perdón de manos de Jesús (porque eso es lo que pasa cuando nos confesamos). Y en verdad, este medio extraordinario, que Cristo nos dejó. Ayuda infinitamente a vencer las tentaciones con mayor eficacia.

No podemos andar por allí creyendo que por ir a la iglesia y asistir a los sacramentos regularmente estamos en gracia, ya con eso estamos pecando pues lamentablemente comentemos muchos errores todos los días y nuestro juicio, a medida que se va ensuciando la claridad de nuestro espíritu, se va empañando y cada vez vemos menos las cosas como realmente son, a la luz de Dios. Empezamos a acomodar las cosas a nuestra conveniencia.

¿Cuando no estamos en gracia?, es fácil darse cuenta. Empezamos a sentir una cierta incomodidad que se va formando por la suma de los pecados veniales, a medida que se van acumulando, sentimos como que nos falta algo. Como que hacemos las mismas cosas, pero no avanzamos, no confiamos igual…se nos va enlodando el espíritu. Lo malo de eso es …como que te “anestesias” y esa anestesia, por llamarla de alguna forma, no viene de Dios, viene del mal espíritu que te quiere sucio, te quiere paralizado, te quiere desconcertado y tibio.

La buena noticia, es que podemos pedir el auxilio del Santo Espíritu para que nos ilumine y en un momento de lucidez, vayamos a recibir el don del perdón y asumamos con dolor nuestras imperfecciones confesandolas abiertamente al mismo Cristo que nos espera.

Les comarto un truco que he descubierto: cuando tengo mucha pena por algún pecado cometido y me da trabajo decirlo, recurro a Maria. Ella me hace más fácil el camino. Increíblemente…siempre le es más fácil a un hijo ir donde la Madre y ella le ayuda a conseguir lo que necesita. Así es Maria, ella no perdona, pero si intercede y nos hace el camino más fácil. Nos lleva a su hijo que nos reconcilia con el Padre.

Cuando escucho las palabras…”por la potestad conferida a la iglesia”…“yo te  absuelvo de todos tus pecados en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”….no tengo palabras más que Gracias Señor por tu misericordia.

Qué grande es tu iglesia Señor!, Que hermosos tus sacramentos!… Como era tan sorprendente la divina misericordia dispuesta a perdonar, el Señor fue preparando a sus Apóstoles y a sus discípulos, perdonando Él mismo los pecados al paralítico de Cafarnaúm (Lucas 5,18-26), a la mujer pecadora (Lucas 7,37-50), y prometiendo además a los Apóstoles, la potestad de perdonar o de retener los pecados: “Les aseguro que lo que ustedes aten aquí en la tierra, también quedará atado en el cielo, y lo que ustedes desaten aquí en la tierra, también quedará desatado en el cielo” (Mateo 18,18).

Para que no hubiera duda de que los poderes que había prometido a San Pedro personalmente (Mateo 16,19) y a los demás Apóstoles con él (Mateo 18,18), incluían el de perdonar los pecados “Sopló sobre ellos y les dijo: –Reciban el Espíritu Santo. A quienes ustedes perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a quienes no se los perdonen, les quedarán sin perdonar” (Juan 20,22-23). De otra manera, si la Iglesia no tuviera esa potestad, no podría explicarse la voluntad salvífica de Dios.

Los cristianos estamos llamados a la santidad; para ello hay que vivir en gracia de Dios; El pecado, como explica el Papa Juan Pablo II, es un acto suicida, porque ante todo, el hombre se daña a sí mismo, destruyendo toda obra buena.

Como les comente, me he quedado pensando en el  “ Propósito de enmienda”, realmente debemos hacernos la propuesta de por lo menos tratar de no caer de nuevo en la misma falta. Con voluntad, repasando nuestras acciones diariamente porque sino, como dice un Padre muy querido, tendremos un amplio repertorio de “Pecados Favoritos” y no progresaremos en la vida de Gracia en la que supone debemos ir creciendo.


Generales de la Reconciliación: 


¿Qué es necesario para hacer una buena confesión?

Para hacer una buena confesión es necesario:

1º Examen de conciencia.

2º Dolor de los pecados.

3º Propósito de enmienda.

4º Decir los pecados al confesor.

5º Cumplir la penitencia.

¿Qué es el examen de conciencia?

Es recordar los pecados cometidos desde la última confesión bien hecha.

¿Qué es el dolor de los pecados?

Es un sentimiento o pena interior de haber ofendido a Dios.

¿Qué es propósito de la enmienda?

El propósito de la enmienda es una firme resolución de no volver a pecar y de evitar todo lo que pueda ser ocasión de cometer pecados.

¿Qué pecados debemos confesar?

Debemos confesar todos los pecados mortales no confesados anteriormente, con su número y circunstancias. Conviene decir también los pecados veniales.

¿Qué pecado comete el que calla por vergüenza la confesión de algún pecado mortal?

El que calla por vergüenza la confesión de algún pecado mortal comete un grave pecado llamado sacrilegio, y no se le perdonan los otros pecados confesados.

¿Qué ocurre si se olvida la confesión de un pecado mortal?

Si se olvida la confesión de un pecado mortal, la confesión vale, pero el pecado olvidado debe manifestarse en la próxima confesión.

¿Qué es cumplir la penitencia?

Cumplir la penitencia es rezar las oraciones y hacer las buenas obras que manda el confesor.

Dios bendiga todas tus cosas y nos permita crecer en santidad cada día. Que podamos examinarnos bajo su luz y actuar para tener siempre el propósito de enmendar nuestras miserias. Amén.

“Discípulos de Jesús”

Hospital Central 14 sept

Empiezo a escribir y la verdad no se por donde empezar…
He tratado de vivir este día junto a Jesús y les debo confesar que en este momento escribo sobrecogida por el amor de Dios hacia nosotros.
En el apostolado de la Visita a los enfermos, el día de hoy, tuvimos el gran regalo de conocer y servir a Cristo en unos hermanos enfermos. Siempre el Señor es tan generoso!, siempre es tan atento! Y para mi cada visita , cada servicio es una renovación de la vocación que Jesús puso en mi corazón y también una renovación a mi propósito de conversión.
Jesús tiene una maneras especiales de hacernos comprender su mensaje y muchas veces sus mensajeros son los mas pequeños de esta tierra. Cuan indigna me siento Señor mi de hablar de tus grandezas!, sin embargo, tu mismo me consuelas y dices: no eres tu, soy yo, déjame a mi hacer.
A veces siento que mi fe es tan pequeña y como tu lo sabes, me das tantos consuelos. Si yo tuviera una fe mayor no necesitaría tantas demostraciones de amor tuyo.
Todavía no entiendo Maestro como me amas tanto….a pesar de mis miserias y debilidades…oh que terca soy tantas veces y que tonta, sabiendo lo que es el bien y haciendo el mal que tanto temo!
Definitivamente, por alguna razón, mi conversión esta ligada a la enfermedad, a la misericordia, a la pobreza espiritual.

Yo, he podido verte hoy, te he visto mi Señor, de carne y hueso. He hablado contigo, te he podido acariciar. Siempre veo el mismo rostro, siempre veo tu bondad. Como puedo explicar lo que siento y veo?, no tengo palabras para describir vivencias tan profundas del alma.
Si puedo explicar que con el tiempo, mi relación con tu Santo Espíritu ha crecido tanto que ya puede mi alma reconocer cuando vienen los embates del bien o del mal. Lo escucho, me indica el camino. Me dice que hacer y como hacerlo…es un gran Maestro e instruye no solo a mí sino a todos en la comunidad. Ese Espíritu, abogado amigo y consolador es quien me lleva de su mano y a quien muchas veces no hago caso porque me dejo llevar de mi debilidad y no le dejo hacer su trabajo.

Hoy me hizo entender, de una manera hermosa, que El es uno y que Jesús tiene varios rebaños en esta tierra:

En una de las habitaciones estaba “Francisco”, un hombre delgado, con problemas de gastritis. El probrecito estaba engurruñadito en la cama y cuando le hablamos me dijo:

-Yo creo en Jesús, tengo 31 años sirviéndole en la iglesia.

Le pregunté que de los pasajes de la vida de Jesús y los evangelios cual era el que me le gustaba y llamaba la atención, el me dijo que todos, pero le insistí…dígame uno, tiene que haber uno que mas le llegue al alma…entonces me respondió:

-Si, hay uno: Juan 3, 13… “Tanto amo Dios al mundo…”
-…que entregó a su hijo único para que no perezca ninguno”…terminé la frase yo.

Tome una hoja parroquial de las que estábamos entregando y le dije, -“hermano, usted y yo, no creemos en coincidencias…mire esta hoja del día de hoy, fecha 14 de septiembre, estas son las lecturas del día de hoy de la iglesia.., permítame leerle lo que dice el evangelio:

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,13-17):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»
Somos verdaderamente llamados a ser un solo cuerpo en un solo Espíritu de Dios. Que grande es el amor de Dios que nos permite entre veces, vislumbrar su grandeza.

Definitivamente nosotros no tenemos que aportar “nada” para que el Señor realice su obra. Lo único que debemos tener es disponibilidad que es simplemente decir SI a las solicitudes de Dios. Esto lo he podido constatar a medida que ha pasado el tiempo, definitivamente es el Espíritu Santo quien otorga los dones necesarios y capacita a quienes llama Cristo Jesús. La relación de la Santísima Trinidad es tan perfecta y tan única que en muchas ocasiones sentimos la presencia amorosa del Padre, que solo quiere lo mejor para sus hijos.

Hay dos cualidades que todo discípulo de Cristo debe tener: (como decimos en cursillos, el dirigente apostólico debe tener):

“INICIATIVA PROPIA Y CAPACIDAD DE RIESGO”.

Esto no es más que asumir nuestras determinaciones por cuenta propia, sin que otros nos lo indiquen. Ya que nadie podrá hacer por mí, lo que yo debía hacer y no hice.
Iniciativa personal es cuando, conociendo el campo, grupo o ambiente en que actuamos, planeamos una estrategia para conquistarlo, llenar de Evangelio a sus integrantes para que estos piensen en Cristo, vivan en Cristo y actúen como Cristo.
Iniciativa personal y capacidad de riesgo, es tratar de cambiar lo que puede ir mal, sin miedo al fracaso, al error o a resultados negativos. Si actuamos por Cristo, el Señor suplirá siempre nuestras fallas y nos llenará de valentía y confianza; lo importante es estar siempre en el puesto que nos exige dentro del cristianismo: el de vanguardia.
Al escribir sigo recorriendo el día de hoy y recuerdo a “Maria Milagros” quien estaba en la habitación 509, esa fue verdaderamente un regalo de Dios. No les puedo negar que me impresione mucho al entrar en la habitación, pero el Espíritu me dio fuerzas y me lleno de gran compasión por aquella hermanita. Tenia una enfermedad muy rara: Psoriasis invertida (la piel escamada e inflamada, con mucho dolor. No es contagiosa), después supe que las estadísticas dicen que solo un 0.5 al 3% de la población mundial sufren esa enfermedad.
Les voy a describir un poco porque me impresione. Aquella hermana parecía como si se hubiese quemado en todo su cuerpo, su piel era blanca rojiza y se descamaba, el contorno de sus ojos era rojo y no tenia ni cabellos, ni cejas, ni vellos en su piel. Sin embargo, cuando se miraba a través de sus ojos, la bondad que salia de su interior era indescriptible.
Le tome la mano y sentí su aspereza. Tenía miedo de apretarla o de hacerle daño, porque era tan áspera y frágil, que no sabia como agarrarla, pero Dios me ayudó.
Cuanto me acorde en ese momento del hermano Francisco de Asís…oh Santo hermano, cuanto me faltaría para entrar a tu orden, si me hubiese tocado vivir en tu época…
Una vez leí que para entrar en la orden de los Hermanos Franciscanos, lo único que Francisco pedía a sus discípulos era pasar un año viviendo en el leprosario.

psoriasis

Maria Milagros resulto ser una católica muy piadosa. Un verdadero testimonio de vida cristiana, entregando su vida y ofreciendo su dolor a Dios. – “Nací así, me dijo”….bien pudo decirme cualquier cosa, bien pudo culpar a Dios como muchas veces hacemos…bien pude nacer yo también así como ella, me dije; sin embargo, Dios, en su infinita bondad, permitió que naciese normal y por eso doy gracias; también doy gracias por la vida de Maria Milagros que tanto me ha regalado en tan poco tiempo.

Es increíble como aprendemos a valorar mas las cosas una vez tomamos conciencia de lo que tenemos, de toda la riqueza que Dios ha puesto en nuestra vida. Maria Milagros es un ejemplo de que TODOS, desde donde estamos, desde lo que somos, podemos contribuir al crecimiento del cuerpo místico de Cristo. Solamente haciendo lo que tenemos que hacer por amor a Dios.
Las experiencias vividas en el día de hoy son muchas, podría hablarles de Santa Maria, ese era el nombre de una señora diabetica con un gran corazón, o de Julio el agricultor con el rostro mas bondadoso que he visto, que hasta nos dijo que teníamos un “rancho” a la orden en San Juan o mencionar el corazón agradecido y confiado de un “capitán” que tiene 4 hijos y le confía a Dios su salud porque es chiripero y se corto un pie con un vidrio cuando cortaba un árbol…muchas experiencias en verdad.

Ahora voy a escribir sobre una última: El regalo de una comunidad que trabaja en la construcción del reino de Dios.
“Discípulos de Jesús”, así le hemos nombrado a nuestro grupo de “Whatsapp” y vivo con gran alegría el crecimiento de este ministerio de la pastoral de la salud. Un ministerio que se trata simplemente de dar, llevar un poco de esa esperanza que hemos recibido de Cristo. Hacer realidad y poner en acción ese mandato de Cristo de ir y predicar el evangelio. Ese mandato de ir y curar a los enfermos (bueno…a eso no hemos llegado aun, como comprenderán, no tenemos ningún “poder especial”, pero si andamos de la mano de uno que es el Rey del universo: Cristo Jesús y confiados en su promesa de estar con nosotros y de que su Espíritu nos indicara que decir en cada momento, sabiendo que donde 2 o 3 que se reúnen en su nombre, ahí en medio de ellos esta El.
Discípulos le hemos puesto como nombre al grupo por una sencilla razón: antes de ser catequistas, ministros, dirigentes, cualquiera que sea nuestro trabajo en la iglesia, tenemos que ser discípulos de Jesús. Solo de esa manera podremos realizar cualquier función que tengamos en la iglesia. Recordemos que el gran mandamiento es:
Jesús les dijo: “Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”.
Escuchar el llamado de Cristo y actuar no es fácil, pero es lo mejor para nuestra alma. Muchos de nosotros escuchamos esa llamada desde hace tiempo, sin embargo nunca habíamos hecho nada para realizar ese mandato del Señor.

Todo el conocimiento, toda nuestra vida de oración, necesariamente tiene que terminar en una acción apostólica, termina en el amor al prójimo:
“Quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve: 1 Jn, 4,20”
“No hay otro distintivo del discípulo de Jesús. Aunque algunos lo han querido sustituir con medallas, devociones, mandas, cumplimientos de ciertas normas, una cruz en el pecho o un cuadro de la Virgen Maria en la casa…si no existe amor, no se es discípulo de Jesús. Aunque se hayan recibido los sacramentos y se sea amigo del Obispo, si no se tiene amor, es como campana que retañe”. (Formación de discípulos, Jose Prado Flores)
En estos meses, he confirmado que el trabajo se hace en equipo o simplemente no se puede realizar. No es obra de un solo hombre, sino de varias personas. Por amor a Dios!, hasta Jesús inicio su trabajo de evangelización llamando a un grupo de hombres!
La experiencia de este bello grupo de hermanos muy amados sirviendo hombro con hombro a una misma causa y ver como cada uno de ellos esta creciendo interiormente es impresionante. Solo Dios suscita esa alegría, esa entrega y ese servicio. Cada uno de esos hermanos y hermanas que asiste a las visitas de los enfermos es verdaderamente un regalo de Dios en mi vida. Les quiero con todo mi corazón y siempre les recuerdo en mis oraciones, les encomiendo a los santos y a nuestra Madre Maria, madre de Dios para que sea ella quien interceda por cada uno de ustedes. Sigamos adelante, como dijo San Francisco de Asís, “Empecemos, hermanos, porque hasta ahora poco o nada hemos hecho”